Los amigos del pequeño príncipe


Aproximadamente un millón de japoneses han visitado hasta ahora el Museo de Saint-Exupéry y del Principito, abierto desde 1999 en Hakone, en un espacio de 10 000 m2 donde se evoca la vida de Saint-Exupéry y la de su mítico personaje. Un espacio consagrado al Principito se encuentra también en el Museo Saint-Exupéry de Tarfaya (Marruecos).

Estatua de Saint-Exupéry y del pequeño príncipe en Lyon. El Principito acompaña a Saint-Exupéry en la estatua que le rinde homenaje en la plaza Bellecour de Lyon (obra de Christiane Guillaubey), y en la de Toulouse (obra  de Madeleine de Tazenas). Es el personaje principal de una fuente en Agay (en la región de Var), y otra estatua del Principito se encuentra en Northport (Estados Unidos), donde el escritor redactó su cuento. Una placa en el restaurante La Grenouille de Nueva York recuerda que en el edificio se encontraba el taller del pintor Bernard Lamotte, donde Saint-Exupéry habría realizado sus bocetos para las primeras ilustraciones del libro. Las asociaciones de Amigos del Principito son también numerosas, desde Nueva York, donde su presidente Howard Scherry propone paseos literarios siguiendo las huellas de Saint-Exupéry, hasta Rusia y Argentina. Rosa Maxit, directora del Centro Cultural Saboyano de San José, ha organizado varias exposiciones para presentar al público argentino las ediciones extranjeras de El Principito. Estatua del pequeño príncipe en Northport.

En 2002, el astronauta Philippe Perrin llevó consigo al espacio un ejemplar de El Principito y una placa con la efigie del personaje de Saint-Exupéry. En el marco del año de la celebración del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, el UNRIC (Centro de Información Regional de las Naciones Unidas) eligió al Principito como embajador de la campaña « Conoce tus derechos », destinada a dar a conocer mejor los Derechos del Hombre a los niños. 78 % de los niños franceses (de 6 a 15 años) conocen El Principito y 81 % dicen que la historia les gustó. Entre los adultos, el libro ocupa el tercer lugar en la categoría « libros que le han marcado para toda la vida » (fuentes Ipsos 2008 y Sofres 2004).

Museo de Saint-Exupéry y del Principito

Más de un millón de visitantes han pasado las puertas del Museo de Saint-Exupéry y del Principito inaugurado en 1999 en Hakoné, Japón, gracias a los esfuerzos de su directora Akiko Torii, una ferviente admiradora del escritor. Al pie del Monte Fuji, un extenso conjunto de 10 000 m² acoge a los visitantes que atraviesan un pórtico que es la reproducción exacta del pórtico del castillo de Saint Maurice de Rémens, donde Saint-Exupéry pasó parte de su niñez. Una estatua del Principito sobre su planeta les da la bienvenida.

Después de haber atravesado una callejuela típicamente provenzal (con un restaurante que ofrece comida del Mediodía francés) y otra con la atmósfera de Lyon de los años 1930, el visitante ingresa al museo. Diferentes lugares de la vida de Saint-Exupéry han sido reconstituidos de manera idéntica y una multitud de fotos y documentos trazan la vida del escritor y piloto. En la planta alta se encuentra una sala de proyección donde se pasa en forma continua una película dedicada al personaje milagroso de Saint-Exupéry y otra dedicada a diferentes traducciones de El Principito. La visita continúa en el jardín a la francesa y en el rosedal Consuelo de Saint-Exupéry, que se extiende delante de una reproducción de tamaño real de la fachada del castillo de Saint Maurice de Rémens.

Museo de Tarfaya

El museo Antoine de Saint-Exupéry de Tarfaya fue inaugurado el 28 de septiembre de 2004. Tras este lugar de memoria está la asociación Mémoire de Aéropostale, cuya vocación es organizar exposiciones permanentes en los sitios míticos donde actuó esa compañía aérea. A  través de su temática central, el visitante toma conciencia de la dimensión « pionera » de los inicios de la Aéropostale. En Tarfaya, precisamente, Saint-Exupéry fue jefe de escala: un espacio ha sido consagrado al autor de Correo del Sur, donde relata entre otros su papel como mediador frente a moros rebeldes.

La asociación Mémoire de Aéro-postale ha abierto varias exposiciones permanentes en las destinaciones míticas de la Aéro-postale, como Barcelona, Casablanca, Nouadhibou ,Saint-Louis, Montevideo y Buenos Aires.

Para saber más: www.memoire-aeropostale.com

 

Christiane Guillaubey

Diplomada de la sección Escultura de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lyon, Christiane Guillaubey (nacida en Lyon en 1949) se ha dado a conocer por sus obras monumentales y ordenamientos urbanos, en particular en torno a la iluminación. Paralelamente desarrolla una carrera de profesora.

Gana el concurso convocado por la ciudad de Lyon para diseñar y realizar un monumento en homenaje a Saint-Exupéry con ocasión del centenario de su nacimiento. Realizado en mármol de Carrara y de dimensiones importantes (5,50 m de altura), ha sido colocado en el centro histórico de Lyon, en la plaza Bellecour: lo representa como aviador, sentado junto al  Principito, quien está de pie y con una mano sobre su hombro.

Northport

Para recordar que fue en Northport donde Saint-Exupéry escribió El Principito, la biblioteca municipal instaló el 16 de septiembre de 2006 en sus jardines una estatua de bronce del Principito. Tras este proyecto se encuentra Yvette O’Brien, una profesora francesa que vive en Estados Unidos desde hace 35 años y que en esta ocasión pudo encontrar a miembros de la familia de Saint-Exupéry y amigos del escritor.

Bernard Lamotte

Nacido en París en 1903, Bernard Lamotte estudió arte con Lucien Simon. En 1935 se instaló en Nueva York y contrajo matrimonio con Lilyan White Kent, viuda de Sidney R. Kent, presidente de la 20th Century Fox, lo que lo hizo cercano a muchas estrellas de Hollywood. En 1951 adopta la nacionalidad estadounidense. Apasionado viajero, particularmente a India y Tahití, se ha hecho famoso por sus ilustraciones en revistas de moda y por algunas pinturas murales en restaurantes de Manhattan.

En particular, por el que le encargó en 1961 John Fitzgerald Kennedy para decorar la piscina de la Casa Blanca. Ha firmado ilustraciones para el libro Piloto de Guerra (Flight to Arras).

Saint-Exupéry trabajó algunos de sus dibujos para El Principito en el taller de Bernard Lamotte, en la calle 52 de Nueva York.