« … ¡Te nombro mi embajador! »

Héroe de un libro con un mensaje universal, El Principito es hoy un personaje mítico, símbolo de una humanidad responsable y generosa, portador de un mensaje de esperanza y fraternidad, emblema de una espiritualidad que busca la esencia de las cosas, lo que perdura, lo que otorga sentido. No puede sorprender entonces que instituciones y organismos de todo tipo se sirvan de su figura para definir sus metas y su misión. La Fundación Réunica utiliza la imagen del Principito en su última campaña.
Sobre todo tipo de elementos visuales, un Principito con los colores de la fundación deshollina su volcán humeante para estimularnos a acudir a las medicinas suaves con el fin de dejar el tabaco. El distribuidor de energía Véolia utiliza al Principito para recordarnos hasta qué punto la preservación del medio ambiente es un desafío vital para un planeta que hemos « domesticado », lo que quiere decir también que somos « responsables para siempre ».

En un spot para la televisión, el fabricante electrónico Toshiba hace revivir al personaje de Antoine de Saint-Exupéry para sugerir que los aparatos de esa marca permiten perpetuar un mensaje esencial: el Principito de la animación Toshiba cuida su rosa junto a un niño que, siguiendo su ejemplo, planta a su vez una flor que hace nuestro planeta más hermoso y más habitable para quienes aman la naturaleza y preservan el medio ambiente.

Les proponemos volver en imágenes a esas campañas que escenifican al Principito como embajadores de anunciantes famosos del mundo entero.

EDF-GDF,  campaña nacional.

Toshiba, campaña en torno a las energías “limpias” y renovables.

Réunica, spots para apadrinar la emisión Des Racines et des Ailes (Raíces y Alas).

ST Dupont, publicidad para Corea del Sur.