Génesis del Principito


¿Por qué y cómo dio vida Saint-Exupéry a su Principito? Se trata de un tema controvertido, y hoy se nos ofrecen varias respuestas y explicaciones.

Un cuento de Andersen…
espués del armisticio de 1940, Saint-Exupéry se exila en Estados Unidos. Hospitalizado para tratar las secuelas de sus múltiples accidentes, está en proceso de escribir Piloto de guerra. Para distraerlo, su amiga la actriz Annabella, le lee un cuento de Andersen, La Sirenita, que le habría dado la idea de escribir también uno. En ese mismo tiempo,  René Clair, otro amigo, le regala una caja de acuarelas. Cae justo, porque Saint-Exupéry podrá ilustrar su historia, que al parecer nació en la soledad de una cama de hospital. Puede dar verdadera vida a ese pequeño personaje aéreo, que hace años dibuja una y otra vez.

Un pedido…
1942. Saint-Exupéry cena con su editor estadounidense Eugene Reynal. Como de costumbre, dibuja sobre el mantel personajes inventados, entre ellos un hombrecito. Seducido por esta silueta de niño alado, Reynal le propone escribir un cuento para niños, que publicaría en Navidad. También se cuenta que esa propuesta la habría formulado Elisabeth, la esposa de Eugene Reynal. Quería ofrecer así consuelo a la intranquilidad de un autor que sufría su exilio en un país que no amaba, dolido por la acogida controvertida de su último libro, Piloto de guerra, atacado desde todos lados: por quienes esperaban que se alistara y por los que le reprochaban no compartir sus ideas.

A menos que…
De acuerdo a otras fuentes, Saint-Exupéry consideraba desde hacía ya siete años escribir un cuento de hadas. El personaje principal sería un niño…, quizás su hermano François al que tanto amaba, al que había perdido muy joven, y al que nombraba en aquellos tiempos, en sus juegos, « el rey sol »… De aquí a convertirlo en Principito…

Trabajo de noche
Por consejo de su amigo Paul-Émile Victor, Saint-Exupéry compra lápices acuarela y deja la jungla urbana para instalarse en un caserón de Long Island. El escritor toma la pluma una vez caída la noche, con intenso refuerzo de café y cigarrillos. Traza la odisea de su Principito. En medio de la noche llama por teléfono a sus amigos para conversarles y pedirles su opinión. A veces les pide que posen para sus dibujos. El hijo del filósofo De Konnick le habría servido de modelo para algunas actitudes, el boxer de Sylvia Reinhardt para un tigre y el caniche de un amigo para el famoso cordero. Agotado a veces, Saint-Exupéry se duerme sobre su escritorio.

¡Al fin el libro!
Saint-Exupéry trabaja en su Principito todo el verano y parte del otoño. Al terminar el año 1942 entrega el manuscrito a su editor. Eugene Reynal lo hace traducir y publica simultáneamente la versión original y la traducción inglesa el 6 de abril de 1943, en el momento en que Saint-Exupéry deja Estados Unidos para ir a unirse en Argelia con las Fuerzas Francesas Libres. La primera edición francesa del Principito será publicada en 1946 por las Ediciones Gallimard, después de la Liberación y de la muerte del autor.

Annabella

Suzanne Georgette Charpentier, llamada Annabella, nació el 14 de julio de 1909 en La Varenne-Saint-Hilaire. Comienza una brillante carrera de actriz a los 16 años, en el Napoleón de Abel Gance. La película Le Million (1931) de René Clair la da a conocer al público en general y durante diez años conoce éxitos en una treintena de películas habladas, donde representa sobre todo el papel de la bella seductora. Se casa con el actor Jean Murat en 1934. Divorcia en 1938 y parte con su hija a Hollywood, donde se casa en 1939 con el actor Tyrone Power, del cual se divorciará en 1946. De vuelta en Francia aparece todavía en las pantallas en una decena de películas antes de abandonar su carrera en 1954. Hace una última aparición veinte años después, en el medio metraje Elisabeth (1985). Annabella muere por una crisis cardíaca el 18 de septiembre de 1996, en Neuilly-sur-Seine.

Conoce a Saint-Exupéry durante el rodaje de Anne-Marie, donde él es el guionista. Se encuentran en Los Angeles en 1941 cuando el escritor sufre de soledad, inmovilizado en una cama de hospital. Ella ve en su mesilla de noche los Cuentos de Andersen, y le lee La Sirenita. Esta lectura le habría dado al autor la idea de escribir un cuento para niños, El Principito. Cuando deja el hospital, Saint-Exupéry tiene que guardar cama. Con una cesta de picnic bajo el brazo, Annabella lo visita regularmente en su apartamento de dos piezas donde se dedican a imaginarse en algún lugar del cielo, lejos de la Tierra, un pequeño planeta como el del pequeño príncipe. Cuando redacta su cuento, Saint-Exupéry llama a su amiga para leerle capítulos a medida que los va escribiendo.

René Clair

Nacido en París el 11 de noviembre de 1898, hijo de un fabricante de jabones, René Clair creció en el barrio de Halles. Estudió en los Liceos Montaigne y Louis-le-Grand. Durante la Primera Guerra Mundial trabaja como ambulanciero. Después de la guerra es periodista en L’Intransigeant, actor y finalmente asistente de los cineastas Jacques Baroncelli y Henri Diamant-Berger. Se inicia en la dirección de cine y realiza en 1923 Paris qui dort, una película muda que tiene claro éxito.

Durante la Ocupación se exila en Estados Unidos y es privado de la nacionalidad francesa. De regreso a Francia en 1946 realiza Le silence est d’or, homenaje al cine mudo, seguido de una serie de películas con gran éxito, entre las cuales La Belleza del diablo (1949), Bellas de noche (1952), Grandes maniobras (1955), Porte des Lilas (1957), Todo el oro del mundo (1961) y Las Fiestas galantes (1965). Gran Premio del Cine Francés (1953), René Clair es designado en 1960 como miembro de la Académie Française. Muere el 15 de marzo de 1981.

Una caja de acuarelas
Durante su exilio en Estados Unidos, René Clair visita a su amigo Saint-Exupéry, hospitalizado en Los Angeles. Para ayudarlo a pasar su aburrimiento, le regala una caja de acuarelas. Saint-Exupéry las utilizó para esbozar las ilustraciones del Principito.

Bevin House

« Quería una cabaña y es el palacio de Versalles. »

Después de su hospitalización en Los Angeles, Saint-Exupéry sufre migrañas, y Manhattan, donde vive desde su regreso a Nueva  York, le pesa. Consuelo, quien se ha reunido con su marido, se pone a buscar un alojamiento más cómodo, alejado del ruido de la ciudad. Situada en la bahía de Eaton’s Neck, en Long Island, la casona de Bevin House parece ser lo que buscan. Sus 24 habitaciones permiten a Consuelo recibir a Saint-Exupéry y aislarlo en una pequeña habitación de la planta baja, donde puede trabajar en paz durante el día y, sobre todo, de noche, a veces hasta el amanecer. Allí escribe El Principito y realiza todas las ilustraciones, continuando la redacción de su gran obra póstuma: La Ciudadela. Saint-Exupéry sólo deja la casona los fines de semana, para aconsejar a quienes se preparan para el desembarco.