El Principito en la Piel

Son admiradores fanáticos del Principito. El libro y su mensaje los han marcado profundamente. Por gusto, decidieron hacerse tatuar los colores Principito. Desde la simple cita del texto hasta la reproducción de una acuarela de Saint-Ex, son muchos los que han dado el paso.

Considerado un acto marginal, reservado a individuos poco recomendables, el tatuaje ha pasado a ser lentamente una práctica corriente para categorías sociales cada vez más amplias. Se puede explicar por la evolución de las mentalidades o también por el hecho de que desde hace algún tiempo, una buena cantidad de personalidades como actores, deportistas o cantantes, muestran con orgullo sus tatuajes…

Una práctica ancestral
Si uno se remonta a las más antiguas civilizaciones, se da cuenta de que el tatuaje no es un simple adorno sino también la manera de dar a conocer determinadas informaciones útiles, como algunos éxitos, su categoría social o un signo totémico protector. También en el siglo XXI el que se hace tatuar lo hace por la necesidad de decir cosas que le conciernen, dar a conocer su identidad, su historia, una etapa importante de su vida.

Para algunos de nosotros, El Principito puede representar, efectivamente, un determinado momento crucial. Esa lectura nos despertó, nos permitió crecer, entender mejor el mundo, iluminarlo desde otro ángulo. Es una experiencia inolvidable. Se entiende entonces que algunos, que aprecian el tatuaje, quieran inscribir sobre su piel el hecho de que el mensaje del Principio los guía, y que no hay que olvidarlo – y pasar a ser una de esas « personas mayores » que olvidan lo esencial. Empujan la puerta de un taller de tatuaje y piden que les grabe en la piel una cita del libro. Es una divisa, una máxima o un simple recuerdo.

 

Acuarelas plenas de sentido
El Principito debe también parte de su éxito a las acuarelas del autor, que prefirió dotar a su texto con estos dibujos, simples y sugerentes, que recuerdan el universo mágico y auténtico de la infancia. Estas imágenes son mucho más que simples ilustraciones: desarrollan la intención del autor, la amplifican, le dan consistencia visual. Poéticas e inteligentes, pueden llegar a ser para algunos los iconos de un texto que para ellos es sagrado. El tatuaje es una manera de apropiárselas, pero también de expresar su afecto por el pequeño personaje de Saint-Exupéry, o reivindicar tal o cual de sus enseñanzas.

Se podría disertar extensamente sobre el « por qué » de un tal acto. Hemos preferido dar la palabra a nuestros amigos internautas para que nos cuenten la historia de su tatuaje.

« Tengo un tatuaje de El Principito en mi brazo. Representa una rosa bajo un fanal de vidrio que la protege del frío o del cordero que se la puede comer. El lema reza: « Man sieht nur mit dem Herzen gut. ». Lo que quiere decir: « Sólo con el corazón se puede ver bien ». El corazón es un verdadero corazón. Lo hice para recordar que hay que aprender a conocer a las personas en profundidad, no guiarse por su apariencia. »Alexandra Becker

« Para mí, el Principito no es sólo la historia de este ser puro que plantea preguntas sin responder ninguna. Es un cuento filosófico que nos recuerda lo que podríamos olvidar sobre nosotros mismos. Es por eso que fue natural para mí decidir que estuviera grabado en mi piel, tal como está grabado en mi alma.
Elegí el dibujo que representa al Principito llorando después de comprobar que había miles de rosas semejantes a la suya, pero el Zorro lo hará entender que de hecho ella es única.
Mi tatuaje reproduce exactamente el dibujo de Saint-Exupéry, aunque me tomé la libertad de añadir una rosa roja. Esto cambia totalmente el mensaje del dibujo, reconozco, pero ¿cómo hacerse tatuar al Principito sin su rosa? Sería cruel.
Fue así como, desde hace 10 años, el Principito está

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siempre conmigo… » – Ange Virtuel

« Este tatuaje se hizo en marzo de 2009. Algunos meses antes (el 1º de noviembre de 2008, exactamente) habíamos perdido a nuestro hijo Braegan al terminar el embarazo. Entre nosotros, siempre hablábamos de él como del “pequeño príncipe”. Entonces, para conservarlo para siempre, mi marido se lo hizo tatuar en la parte alta del torso. Está así sentado sobre él, no lo deja nunca, como nunca dejará de estar en nuestros corazones. » Delphine Wispelaere


« Decidí hacerme tatuar este dibujo por una razón bien precisa: ustedes saben que Saint-Exupéry mostraba sus dibujos a otras personas para probarlas. Yo muestro mi tatuaje para probar a la gente. Y resulta muy bien, conozco lo que opinan del libro. Si lo han leído, usted puede rápidamente apreciar cuál es su punto de vista: ¡El sistema funciona! » Can

« El significado del tatuaje para mí está vinculado con el dibujo que elegí y al lugar donde está sobre mi cuerpo. Tengo un tatuaje del Principito sobre el omóplato. Elegí el dibujo donde se le ve de espaldas, sentado en una silla y mirando a lo lejos. Como está en el omóplato, en mi espalda, él mira en la misma dirección que yo. Así, es testigo de mi vida. » Özgue Gülen


« El Principito siempre ha sido una de mis historias favoritas. Varios miembros de mi familia me lo leyeron en francés, en hebreo, en inglés e incluso en alemán. Cuando era niño no tenía para mí mucho sentido, excepto que me sentía conectado. Después crecí y a estrechando lazos con mi amiga Anne-Cath, tomé conciencia de los diferentes temas abordados y me enamoré de él y de la historia. Cuando tuve 30 años me hice hacer un solo y único tatuaje (por el momento). Era un homenaje a la infancia plena de belleza, de tristeza, y a un mundo que todavía hoy no entiendo en su cabalidad.
Esta ilustración era para mí magnífica, porque el Principito está llorando en un campo de belleza, sabiendo al mismo tiempo que las flores no tienen ningún sentido, porque

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ellas no son su rosa. Pero incluso si la rosa es muy egoísta, su amor se dirige a ella y a su pequeño mundo, no a aquel en el cual se encuentra actualmente. Es una historia triste llena de esperanza, y eso me gusta.»Patrick Shearer

« Cuando tenía 18 años me hice tatuar en la parte interna de mi brazo izquierdo la frase « Eres responsable para siempre de lo que has domesticado”, con el dibujo del desierto y de la estrella de la última página. Desde el momento en que terminé de leer El Principito en la escuela, supe que me había cambiado, cambiado la manera en que veía el mundo y me relacionaba con los demás.

Siempre tuve dificultades para tener amigos, porque cambiábamos muy a menudo de casa. Es difícil establecer lazos con personas cuando sabes que partirás pocos meses después, de manera que nunca tuve amigos como apoyo estable. Pero leí El Principito en la clase de inglés de segundo de liceo, tenía sólo 15 años en ese momento, y esa cita se quedó pegada a mi piel y me hizo mirar mi vida con otros ojos.
Me di cuenta que, aunque tuviera pocos amigos, eran amigos fantásticos que me apreciaban por lo que yo era, a pesar de que no soy una persona fácil. Me veía en cierto sentido como la Rosa, y por primera vez en mi vida, estaba rodeada de personas que quería y que me querían a mí.
Leer el Principito me hizo darme cuenta que, como yo los amaba y los había domesticado, sería parte de su vida para siempre. Aunque volviera a cambiar de casa, o aunque nuestra amistad se terminara, se acordarían de mí y yo de ellos. Y estaría feliz y me sentiría mejor, porque tendría su recuerdo que me sonreiría para siempre.
Veo mi tatuaje todos los días cuando me levanto, y eso me recuerda que soy querida y que quiero. (De hecho, estoy pensando en hacerme tatuar en el otro brazo « Se corre el riesgo de llorar un poco si uno se deja domesticar » con la cueva del Zorro.)
»
Shelby Bolton

Une pratique ancestrale
Si l’on remonte aux plus anciennes civilisations, on se rend compte que le tatouage n’est pas un simple ornement mais aussi une façon d’afficher quelques informations utiles, tels certains exploits, la catégorie sociale ou encore le signe totémique protecteur. Au XXIe siècle également, celui qui se fait tatouer le fait par besoin de dire des choses le concernant, faire connaître son identité, son histoire, une étape importante de sa vie. Pour certains d’entre nous, le Petit Prince peut en effet représenter un tel moment crucial. Cette lecture nous a éveillés, elle nous a permis de grandir, de mieux comprendre le monde, de l’éclairer différemment. C’est une expérience inoubliable. On comprend alors que certains qui ont le goût du tatouage veuillent inscrire sur leur peau le fait que le message du Petit Prince les guide, et qu’il ne faut pas l’oublier – et devenir une de ces « grandes personnes » qui oublient l’essentiel. Ils poussent la porte d’un cabinet de tatouage et demandent qu’on leur appose sur la peau une citation du livre. C’est une devise, une maxime ou un simple souvenir.