Asociaciones francesas

Ubicar a quienes están solos en su planeta o perdidos en el desierto, crear vínculos para ayudarlos o para simplemente serles útiles: este es el objetivo de diferentes asociaciones francesas que se identifican con la filosofía humanista del Principito. Tal como el héroe que reivindican, su mensaje es universal. Conozcámoslas.

Asociación Petits Princes: la fuerza de un sueño…
Todo comenzó en 1987. Marie Bayle, enfermera liberal y Dominique Bayle, profesora de educación física, buscan un medio para aliviar el sufrimiento de niños enfermos. Tomando conciencia de la fuerza de su mundo imaginario, ellas se convencen que realizar los sueños de los niños enfermos puede no sólo aportarles algo de felicidad sino también darles nuevas fuerzas para luchar contra la enfermedad.

¿Quién podría simbolizar mejor esta lucha que recurre a lo imaginario como arma contra la enfermedad y el sufrimiento que El Principito? Todos los que se nutren de sueños para dar un sentido a su vida tan puesta a prueba son, a su manera, “principitos”. El nombre de la asociación se impone: ¡será La Asociación Petits Princes! Frédéric de Agay, sobrino nieto de Antoine de Saint-Exupéry, apoya el proyecto de Marie y Dominique Bayle. En diciembre de 1987 nace la asociación. Desde entonces se han realizado más de 3 500 sueños: viajes a lugares lejanos, encuentros extraordinarios, hazañas sorprendentes. Un niño enfermo vuelo en globo aerostático, otro actúa como payaso o actor sobre un escenario teatral (por ejemplo, Estelle, en una adaptación de El Principito, la obra de Saint-Exupéry); otro niño monta a caballo, otro sube a bordo del Queen Mary y todavía otro pasa un momento con alguien famoso…

La lista es interminable. Hoy se cumple un sueño cada dos días.

Para saber más: www.petitsprinces.com

Dibújame un cordero: dibújame un proyecto de vida
Dibújame un cordero le pide de entrada el Principito al aviador que encuentra en el desierto, y sus palabras pasan a ser la divisa de quienes en la desesperación, lejos de todo, esperan encontrar el camino de la vida. Un pozo los espera para aplacar su sed, y el Principito termina por encontrar su rosa en el planeta lejano donde habita. Es también el camino elegido por la asociación Dessine-moi un mouton que, desde 1990, acompaña y preserva el equilibrio de niños y adolescentes afectados por el SIDA, atendiendo también a sus familias. La asociación ayuda a esas personas a recuperar autonomía, a preservar o restaurar lazos familiares (padres-hijos, madre-lactante), a construir proyectos de futuro. Profesionales ofrecen a quienes sufren un apoyo psicológico, paramédico, social y educativo adaptado a las necesidades y a la edad de los enfermos.
Entre sus acciones innovadoras, la asociación propone a los niños expresar sus dificultades haciéndolos actuar en pequeños obras teatrales. Una vez develadas las dificultades, el niño discute con un psicólogo. Con base en París, la asociación es un punto de información abierto a toda Francia.

Para saber más : www.dessinemoiunmouton.org

Las alas del Principito: para que, más allá de las diferencias, se cumplan los sueños de cielo de los niños diferentes …
ar un sueño y libertad a niños que están privados por una minusvalía o una enfermedad grave es el objetivo de los hombres y mujeres de la asociación Ailes du Petit Prince, permitiendo a estos principitos descubrir nuestra Tierra de Hombres vista desde el cielo y alcanzar las estrellas que brillan alto en el cielo, junto a una nube en forma de cordero … (imagen) En esta aventura se crean vínculos y los « hombres » se domestican. Nuevos planetas se hacen accesibles a los niños y a sus familias. Activa desde 1998, la asociación no quiere sólo ofrecer bautizos del aire a niños enfermos o minusválidos, sino particularmente generar encuentros, suscitar amistades o engendrar sueños para demostrar que no hay límites entre personas que consideran, tal como Antoine de Saint-Exupéry, que la vida es descubrir, dar, compartir, respetar… y vivir el humanismo.

Para saber más  : http://lesailesdupetitprince.chez-alice.fr

Le Petit Monde: preservar al niño
  En 1997, en la región de Lyon, varios profesores de pediatría se reunieron en torno a una idea común: « El mundo del hospital tiene que concebir de otra manera el servicio de pediatría. Debe reinventarse tomando en cuenta las necesidades de los niños que acoge. » Tal como el Principito, preocupado de proteger a su rosa, ellos quisieron domesticar a sus pequeños enfermos y mejorar la calidad de vida de los niños que atienden. Surgieron varios proyectos. « La IRM como juego » prepara al niño para la resonancia magnética, un examen considerado difícil, mediante una simulación lúdica que les enseña a los niños a mantenerse inmóviles: una animación les indica cuándo no deben moverse y un simulador en forma de cohete reproduce los ruidos de la IRM. Durante el examen, la animación es retransmitida en el aparato. El objetivo es evitar al pequeño paciente la necesidad de anestesia general o de administrar un sedante. Para enfrentar el traumatismo psíquico del cambio de ambiente y permitir que la familia del pequeño paciente se mantenga cerca, la asociación inventó una « Casa del Pequeño Mundo »: apartamentos que permiten a la familia del niño mantenerse cerca. Gracias al Principito, otros pequeños príncipes y pequeñas princesas pueden considerar su hospitalización con menos aprensiones.

Para saber más : http://wwww.lepetitmonde.com

Asociación Le Petit Prince: acompañar al niño hacia otros cielos…
Su logotipo, un niño sobre un caballo en pleno impulso, dice mucho sobre la intención de la asociación Le Petit Prince. Surgió en 1985 y propone estancias educativas para niños de 6 a 15 años que deseen conocer al mismo tiempo el medio ambiente y la cultura. En 1996, Año del Corazón, la asociación organizó la operación Soleil au cœur (Sol en el corazón), para ofrecer vacaciones a niños de condición modesta. Hoy la asociación quiere desarrollar su más reciente proyecto, Citoyen de vie (Ciudadano de vida). Estancias de nuevo tipo en torno a valores de nuestra vida común: el respeto a sí mismo y a los otros, la ayuda mutua, el rechazo a la violencia, la aceptación de las diferencias. El « teatro-foro » lleva a los niños a « actuar jugando » conflictos virtuales y resolverlos con discurso y debate, mediante la comprensión y la tolerancia, dando cada uno un paso hacia el otro. Es una manera concreta de demostrar a los niños que se pueden « cambiar las cosas » mediante la reflexión y la comunicación. ¿Y qué tiene que ver El Principito en todo esto? Es desde luego un ejemplo: ¿acaso no dejó su planeta para buscar amigos? ¿No le enseñaron que para tener amigos había que tener paciencia? ¿Que hay que « domesticarlos »? ¿Y que uno pasa a ser responsable para siempre de lo que ha domesticado? ¡Qué mejor herramienta para la educación ciudadana que el relato de Saint-Exupéry! Y ¿qué mejor manual para aprender que lo esencial es invisible, que sólo se ve bien con el corazón? La asociación Le Petit Prince necesita la historia de Saint-Exupéry y, a su vez, el autor tiene necesidad de estas asociaciones para difundir su mensaje, para hacer vivir sus ideas.

Para saber más : www.lepetitprince.asso.fr