Acompañada por el Principito

Para algunos, el Principito parece un amigo de la infancia, encontrado después de muchos años de ausencia. Es el caso de Emeline, 34 años, profesora, directora de un Centro de Vacaciones y amiga del Principito.

Emeline descubrió El Principito cuando tenía cuatro o cinco años, escuchando el disco grabado por Gérard Philipe. Su voz suave y grave quedó grabada en su memoria de niña. A los 7 años aprende a leer y se sumerge sola en el libro, para ella un cuento.

Emeline profesora
Mucho más tarde, cuando llega a ser maestra,

Emeline se preocupa de la manera en que debe enseñar la lectura en clases. Internet le permite discutir el tema con otras personas, y darse cuenta hasta qué punto el texto de Saint-Exupéry ha conmovido y sigue conmoviendo a personas de todas las edades. Intercambia sus citas preferidas con amigos y tiene ganas de coleccionar objetos que evoquen al pequeño príncipe (papelería, edición inglesa, juegos, etc.). Como es maestra de una clase de doble nivel (1º y 2º grado), Emeline busca un libro que todos sus alumnos puedan entender. Será El Principito. Les hace escuchar por trozos el disco de su infancia. Luego le pide a cada uno que encuentre el significado de los diferentes fragmentos, y que identifiquen las palabras que no conocen. Sus alumnos discuten sobre la amistad, sobre la relación entre niños y adultos, sobre cómo domesticar el mundo y sobre lo que es esencial e invisible a los ojos. Emeline entiende mejor el valor pedagógico del libro: « Alumnos de 5° grado hicieron una adaptación teatral de El Principito. Los personajes, los temas, el imaginario, todo implica un ámbito pedagógico fecundo… Los profesores pueden inspirarse en este texto hasta el infinito… ».

Emeline animadora
En 2005, Emeline es seleccionada para organizar unas vacaciones para niños de 6-9 años en el marco de un organismo denominado la Aventura Científica. Se orienta naturalmente hacia el Principito. Los derechoshabientes de Saint-Exupéry la autorizan para usar el texto y las ilustraciones, y proponen incluso a Aventura Científica pasar a ser su asociada para el 60º aniversario del pequeño hombrecito. El principio de esas jornadas es simple: durante 8 días los niños salen en busca del pequeño príncipe. Disfrazado de piloto, un animador hace que los aprendices de científicos visiten planetas « temáticos » (el Planeta del Agua, el Planeta Astronómico, etc.) donde « habitan » monitores disfrazados como personajes del libro. Buscando al mismo tiempo a su nuevo amigo, los niños hacen muchos descubrimientos y tienen experiencias científicas. Una visita bajo el signo de lo imaginario, del descubrimiento y, desde luego, del Principito, y los niños reciben cada uno un ejemplar del libro cuando termina su odisea.

Cuando se le pregunta por la importancia del libro hoy, Emeline habla de un mensaje de alcance universal. Se trata del esfuerzo hacia el otro, pero también de conocer un mundo donde todo lo que existe está bajo el signo de lo provisorio, donde todo es « efímero ». Emeline consiguió un cordero sobre ruedas, escondido en una caja en el fondo de su armario: está destinado a sus futuros hijos…